Elio Pecora: para Federico Brook y sus nubes
A que, mas que a la ligereza apunta el artista? Contra la gravedad del Mundo
- caso enredado, regla que agota y aprieta, destino cerrado, deseo cenido de
ansiedad. cQue mas que reinventar lo posible y probable, pero tambien perseguir
y expresar la velocidad de la idea, la hermosura del sueno? Y todo ello, en
otro lugar, donde espacio y tiempo, miedo y brevedad, alegria y pena se encienden
de una intensidad, tambien ella impalpable, pero de lo mas solida y duradera.
~Y acaso no es gracias a una lograda y contenida ligereza que las maquinas cosmologicas
de Federico Brook, sus ensambles de acero, sus bronces, sus marmoles, asi como
las tantas materias mas y menos graves de sus esculturas, Ilegan a comunicar
maravilla y asombro? Aquel que imprime movimiento y forma a geometrias rodantes,
a obeliscos, piramides, bajorrelieves en tanta presencia, revela y realza lo
imprevisible de la aventura, el placer del juego, la embriaguez del acercarse
al ser y vislumbrar sus misteriosas simetrias.
Y no basta, porque Federico Brook ha puesto•aun mas de manifiesto la ligereza
ligando a sus monumentos las nubes, apoyandolas como corolas brotadas de cuspides
rocosas, como aureolas difusas. Esas formas suspendidas suspenden a su vez toda
consistencia.
Pasajeras del afire y del cielo, criaturas infinitamente mudables, las nubes
vuelven ahora a las hojas coloreadas, a los colores que se mezclan y se deshacen
y mencionan, aluden, muestran, velos, nimbos, vapores, cumulos, estratos, cirros
ligeros, espesos, vagabundos, se abren, se disuelven, se aclaran, navegan. Irisadas,
anacaradas, con las luces de la noche, rojizas, espe
sas, las nubes de nuestros dias y nuestras noches se vuelven en la vision de
Brook aspectos de la luminosidad, fantasmas de la atmosfera, animales andando
por los campos lunares, muros resquebrados, entre los luceros, meteoritos como
flechas, rostros, pies, manos lanzadas a una ilimitada libertad, por un camino
sin Ilegada.
Una alegria indescriptible acompana y gobierna estas obras: en ellas, la luz
se recoge y expande por particulas que se componen y descomponen sin parar.
Es su materia la del universo que da vuelta engendrando y borrando universos,
y es opacidad y brillantez, plenitud y vacio. Es su energia el instrumento secreto
que investiga la existencia y en ella se abandona fluctuando. La sombra mas
profunda y el mas extenso resplandor alli se compenetran y confunden.
CorpOsculos infinitesimales, los mismos que acogen en si la perdida y el hallazgo,
el laberinto y la salida, la cruzan como arterias ahora apareciendo, ahora sumergiendo.
Asi, una cosmogonia: donde las nubes ya no tienen ligazon con el planeta de
los hombres, porque to transportan y lo levantan en una extremada y fluida significacion;
entonces, tampoco la mano del gran artifice detiene y alcanza su trama; ni siquiera
Ilega a inquietar su multiple aparecer, su similitud con nuestros antojos y
nuestras espectativas.
En su viaje interminable, en su infinita variabilidad, quizas sean - como ya
lo supo Borges- "menos vanas que el hombre que las mira en la manana".
Quizas sean el teatro que nunca se para, el mas verdadero y deleitoso de este
nuestro breve, inquieto permanecer.
Elio Pecora, Abril 2001
Traduccion Maria Luisa Gazzola